Aviso de salud: Esta página trata temas relacionados con la investigación sanitaria y la tradición. No es consejo médico. No la utilice para diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad. Consulte a un profesional sanitario cualificado antes de cambiar su alimentación o suplementos.

Las semillas de calabaza aparecen con frecuencia en conversaciones sobre salud femenina, desde revistas de bienestar hasta publicidad de suplementos. No todas las afirmaciones tienen el mismo respaldo científico, así que conviene ordenarlas por nivel de evidencia.
Algunos estudios en mujeres posmenopáusicas han observado mejoras en síntomas como sofocos y en marcadores relacionados con la presión arterial tras semanas tomando extracto de semilla de calabaza, a menudo combinado con aceite de germen de trigo. Los resultados son modestos pero es de las áreas con más estudios directos en mujeres.

Las semillas de calabaza aportan hierro y zinc, minerales relevantes especialmente durante la menstruación o el embarazo. Sin embargo, el aceite prensado, al ser principalmente grasa, conserva mucho menos de estos minerales que la semilla entera, por lo que no debe considerarse una fuente principal de hierro.
El contenido de vitamina E y ácidos grasos del aceite puede beneficiar la piel y el cabello de forma general, como se explica con más detalle en las páginas sobre piel y cabello, aunque estos efectos son cosméticos y no específicos del sexo.

Durante el embarazo, la lactancia o la menopausia surgen dudas específicas sobre el uso de este aceite. En términos generales, su uso culinario habitual es seguro en estas etapas, pero cada situación individual —especialmente el embarazo— merece una consulta médica específica antes de introducir cambios notables en la dieta.
Los estudios sobre menopausia usaron cápsulas de extracto con dosis estandarizadas, no aceite de cocina en cantidades libres. Quien busque un efecto concreto sobre los sofocos, más allá del valor nutricional general del aceite, debería hablar con su médico sobre suplementos evaluados clínicamente en lugar de asumir que un uso culinario habitual replica esos resultados.
Este aceite puede aportar valor nutricional dentro de una dieta variada en cualquier etapa de la vida de una mujer, pero no sustituye el seguimiento ginecológico ni el tratamiento médico de síntomas hormonales significativos. Ante dudas persistentes, consulte siempre a su médico.