Aviso de salud: Esta página trata temas relacionados con la investigación sanitaria y la tradición. No es consejo médico. No la utilice para diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad. Consulte a un profesional sanitario cualificado antes de cambiar su alimentación o suplementos.

La inflamación crónica es un tema central en la nutrición moderna, y el aceite de semillas de calabaza aparece con frecuencia en listas de alimentos «antiinflamatorios». Vale la pena separar lo que respalda la ciencia de lo que repite la publicidad sin matices.
El aceite contiene fitosteroles, vitamina E y ácidos grasos insaturados, todos ellos compuestos con actividad antioxidante y, en algunos casos, antiinflamatoria demostrada en estudios de laboratorio. Estos mecanismos moleculares son reales y están bien descritos en la literatura científica básica.

Varios estudios con animales o con células en cultivo han observado reducciones de marcadores inflamatorios tras la exposición a extractos de semilla de calabaza. Estos resultados son interesantes como punto de partida, pero los modelos animales y celulares no siempre se traducen directamente en el mismo efecto en personas.
Los estudios directos en personas sobre el aceite de calabaza y marcadores de inflamación son escasos y, cuando existen, suelen tener muestras pequeñas o combinarse con otros suplementos, lo que dificulta atribuir el efecto únicamente al aceite. La evidencia humana sólida y específica todavía es limitada.

En términos de contenido antioxidante, el aceite de calabaza se sitúa en un rango razonable, comparable a otros aceites vegetales de calidad, pero no destaca de forma excepcional frente a alimentos como frutos rojos, frutos secos o aceite de oliva virgen extra, todos ellos con perfiles antioxidantes bien estudiados.
Ningún alimento aislado define por sí solo una dieta antiinflamatoria eficaz. El patrón general —rico en vegetales, pescado, legumbres y grasas insaturadas, y bajo en ultraprocesados y azúcares refinados— tiene un respaldo científico mucho más consistente que cualquier ingrediente individual, incluido este aceite, considerado de forma aislada.
Para condiciones inflamatorias crónicas diagnosticadas —desde enfermedades autoinmunes hasta trastornos digestivos— este aceite puede formar parte de una dieta general equilibrada, pero nunca debe sustituir el tratamiento médico indicado. Consulte con su médico antes de usarlo con fines terapéuticos específicos. Puede ver también la página de efectos generales.