
El mercado del aceite de semilla de calabaza es más variado de lo que parece. Hay aceites IGP con una trazabilidad definida, aceites de semillas importadas y mezclas con otros aceites vegetales. Leer unos pocos datos de la etiqueta ayuda a saber qué está comprando.
Las semillas sin cáscara se cultivan en varios países, entre ellos Hungría, China, Ucrania y regiones del sudeste europeo. Su precio puede ser menor que el de las semillas austriacas, porque cambian los costes de tierra, trabajo y producción. Esa diferencia explica buena parte de las importaciones.

La mezcla más habitual combina aceite de semilla de calabaza con girasol, colza u otro aceite de sabor neutro. Puede dar un producto más ligero y económico, pensado para un uso cotidiano. No es lo mismo que un aceite puro: el color, el aroma y la persistencia son menores.
Una etiqueta transparente nombra todos los ingredientes y sus proporciones. Si contiene un 25 % de aceite de calabaza y un 75 % de aceite de girasol, debería poder verlo con facilidad. La imagen de una calabaza en la parte frontal no basta para conocer la composición.

El origen influye en el carácter del aceite. Las líneas estirias de Cucurbita pepo var. styriaca, el suelo y el tostado tradicional forman un perfil propio. Otros aceites pueden ser correctos, pero no reproducen necesariamente esa combinación de intensidad y matiz.
Un aceite IGP puro tiene costes reales de cultivo, cosecha, prensado y control. Un precio extraordinariamente bajo no demuestra por sí solo un problema, pero sí invita a comprobar el origen, los ingredientes y la certificación antes de decidir.
El logotipo IGP de la Unión Europea junto con la denominación Steirisches Kürbiskernöl es la referencia más sólida. Indica que la producción ha seguido un pliego concreto y ha sido controlada. Después, el nombre del molino y el origen declarado completan la información.
Para comparar estilos, consulte los tipos de aceite de semilla de calabaza. También puede leer qué significa la IGP de Estiria.