
La expresión «prensado en frío» aparece a menudo en las etiquetas de aceites comestibles y suele sugerir una elaboración poco procesada. Sin embargo, en el aceite de semilla de calabaza de Estiria el contexto es esencial: la versión tradicional y protegida se produce a partir de semillas tostadas antes del prensado.
En la legislación y la práctica alimentarias europeas, el prensado en frío se refiere a una extracción mecánica sin aplicar calor externo para elevar la temperatura durante la fase de prensado. En muchos aceites de semillas, la temperatura de extracción se mantiene baja, con frecuencia cerca de 27 °C. No se emplean disolventes químicos; el aceite suele decantarse o filtrarse sin refinado térmico posterior.
El interés de este método está en conservar mejor ciertos compuestos sensibles al calor, como algunos tocoferoles, carotenoides y moléculas aromáticas. No obstante, la expresión no describe automáticamente todos los pasos realizados antes de que la semilla llegue a la prensa.

El aceite de semilla de calabaza de Estiria con IGP se elabora a partir de semillas secas tostadas. El tostado suele alcanzar temperaturas muy superiores a las de una extracción en frío, aproximadamente entre 100 y 160 °C, antes del prensado. No es un paso accesorio: crea el color oscuro, el aroma tostado y el sabor intenso que caracterizan al producto.
El prensado posterior puede ser mecánico y no añadir calor externo a la prensa. Por eso algunos productores usan «prensado en frío» para describir esa etapa concreta. Sin embargo, si las semillas fueron tostadas, el proceso completo no se realizó sin calor. Una etiqueta clara debe permitir distinguir ambas cosas.
Existe aceite de semilla de calabaza elaborado con semillas sin tostar. Es un producto diferente, no necesariamente inferior. Su color suele ser más claro, entre verde pálido y amarillo oliva, y el sabor es más suave, con una nota de semilla cruda o de fruto seco menos marcada.
Su perfil discreto puede funcionar bien cuando se busca un aceite menos dominante en un aliño. El aceite estirio tostado, en cambio, se elige por su aroma profundo y su identidad culinaria. La mejor opción depende del uso y del sabor deseado.

El tostado puede modificar algunos micronutrientes y pigmentos. Ciertos carotenoides y tocoferoles sensibles al calor pueden aparecer en menor cantidad en un aceite tostado que en uno elaborado a partir de semillas sin tostar. A cambio, las reacciones de tostado generan compuestos aromáticos responsables de su sabor característico.
Los principales ácidos grasos, especialmente el linoleico y el oleico, se conservan en gran medida durante el tostado habitual. Los fitoesteroles delta-7 también suelen mantenerse. Por eso la diferencia afecta sobre todo al perfil aromático, a los pigmentos y a algunos compuestos menores, más que a la estructura básica de ácidos grasos.
Cuando una botella menciona «prensado en frío», conviene mirar el color y la descripción del proceso. Un aceite muy oscuro casi negro verdoso procede normalmente de semillas tostadas. Un aceite realmente no tostado será más claro. Ninguna de las dos opciones debe confundirse con la otra: el término solo resulta útil cuando aclara a qué parte de la producción se refiere.
Para disfrutar del sabor tradicional estirio, oscuro, tostado e intenso, elija aceite de semilla de calabaza de Estiria con IGP. Para un sabor más ligero y una elaboración sin tostado previo, busque específicamente un aceite de semillas no tostadas prensado en frío. El artículo sobre calidad ayuda a interpretar otros elementos de la etiqueta y del envase.