
El aceite de semilla de calabaza se conserva bien si se protege de aquello a lo que es sensible. Una botella auténtica sin abrir puede mantener una buena calidad entre doce y veinticuatro meses desde el prensado. Tras abrirla, el mejor periodo de aroma suele ser de dos a cuatro meses. Pasado ese tiempo no tiene por qué ser inseguro, pero pierde las notas que lo distinguen.
Los tres aceleran la oxidación. La luz desencadena reacciones que afectan a los ácidos grasos y a los compuestos aromáticos; el calor acelera esas reacciones; y el oxígeno entra cada vez que se abre la botella. La conclusión es sencilla: recipiente oscuro, lugar fresco y tapón bien cerrado después de cada uso.

Guárdelo en un armario o despensa oscura, lejos de los fogones, el horno y el sol. Una temperatura estable por debajo de 20 °C es ideal. No es obligatorio refrigerarlo, aunque para una botella que se usa poco puede ser una buena opción. En la nevera se espesará y podrá verse turbio; ambos fenómenos desaparecen al volver a temperatura ambiente.
El aceite estirio de calidad se vende normalmente en vidrio marrón o verde oscuro. No es solo una elección estética: el vidrio bloquea las longitudes de onda que favorecen el deterioro. Evite trasvasar toda la botella a un recipiente transparente para la mesa. Si quiere usar una aceitera decorativa, rellénela con una cantidad para pocos días.

Con uso regular, conserva una calidad excelente unas ocho semanas y una calidad aceptable aproximadamente hasta las doce o dieciséis. Huélalo antes de usarlo: un aceite fresco huele a nuez tostada. Uno envejecido pierde intensidad; uno rancio huele fuerte, amargo y a veces recuerda a cera o pintura vieja.
Técnicamente se puede, pero no aporta una ventaja práctica. No se congela como el agua: se vuelve muy espeso y ceroso, y los ciclos de congelación y descongelación no mejoran su textura ni su sabor. Para alargar su vida tras abrirlo, la nevera es una solución más sencilla.
Deseche el aceite si presenta olor acre, un amargor desagradable al final de la boca o un sabor plano y oxidado. Los pequeños sedimentos que pueden aparecer en un aceite prensado en frío no indican necesariamente deterioro: son partículas naturales del prensado. Puede agitar la botella con suavidad o decantarla.
Mantenga la botella en vertical, en un armario fresco y oscuro, y ciérrela bien. Consúmala en dos a cuatro meses tras abrirla o refrigérela si la usa de forma esporádica. Para un hogar que lo utiliza ocasionalmente, 250 ml suele ser un formato más sensato que una botella grande que pierda frescura.