
Pregunte en una cocina austriaca qué lleva la ensalada de patata y la respuesta suele ser la misma: vinagre, caldo y aceite — nunca mayonesa. En Estiria ese aceite es, en concreto, el de semilla de calabaza, añadido en frío al final, cuando las patatas todavía están templadas. Así el aroma tostado se queda arriba, en vez de disolverse en una base cremosa.
El resultado es más ligero que las versiones con mayonesa, más vivo de acidez, y pensado para comerse templado — más cerca de una verdura aliñada que de lo que suele imaginarse al oír «ensalada de patata».
Algunas ensaladas de patata sacian antes de que la guarnición haga su trabajo. Aquí la textura queda abierta: las rodajas absorben caldo y vinagre, y el aceite llega después. Quien prueba así el aceite estirio por primera vez nota cuánto puede decir junto a una acidez suave — y cuánta nata deja de hacer falta.
Las patatas cerosas se cuecen enteras y sin pelar en agua con sal hasta que apenas están tiernas — entre 20 y 25 minutos según el tamaño. Se escurren y se pelan todavía calientes. El calor no es un detalle menor: unas patatas frías absorben peor el caldo, y la ensalada queda plana.

Mientras las patatas siguen calientes, el caldo, el vinagre suave y la mostaza ya esperan — y la botella oscura, cerrada, al lado. Las patatas van directas a un bol ancho, para perder el mínimo calor posible. Primero la mezcla caliente de caldo y vinagre, luego reposo. El aceite llega más tarde — nunca antes, nunca dentro de la olla.
Para cuatro personas.
El vinagre de manzana es lo más cercano al original estirio; uno de vino blanco suave también sirve. Esta última medida es deliberadamente generosa: en este plato el aceite es ingrediente principal, no un simple adorno.

Ese es el momento: la ensalada huele todavía a vinagre y caldo, las rodajas están blandas y calientes. El aceite de semilla de calabaza se posa encima — brillante, a nuez, sin haber pasado por ninguna sartén. Se mezcla con cuidado, no se bate, para que los trozos aguanten enteros. Si no está seguro de si la botella que tiene delante es un tostado genuino o un sustituto diluido, la guía para comprobar la calidad del aceite explica qué buscar. La historia detrás de este aceite se cuenta desde el principio en Descubrir.
El frío del frigorífico apaga tanto el vinagre como el aceite — por eso se come templada o a temperatura ambiente. Combina bien con salchicha a la parrilla, pescado frito o un huevo mollet, y funciona igual de bien sola, con buen pan. Las sobras aguantan un día; antes de servirlas, dejarlas atemperar y añadir un chorrito extra de aceite. Más ideas cotidianas en la sección de cocina. También puede interesarle Tomate y mozzarella, la base en ensalada y aliños, o el resto de recetas.