Aviso nutricional: Las cifras de nutrientes son orientativas y dependen del producto y la ración. No constituyen declaraciones de propiedades saludables según el Reglamento (CE) nº 1924/2006.

La denominación omega indica dónde se encuentra el primer doble enlace de un ácido graso, contando desde un extremo de la cadena. Los omega-3 y los omega-6 tienen estructuras y funciones metabólicas diferentes. Ambos son esenciales: el organismo no puede producirlos en cantidad suficiente y debe obtenerlos a través de los alimentos.
El aceite de semilla de calabaza está claramente dominado por el omega-6, sobre todo por el ácido linoleico. Dependiendo de la variedad y del método de producción, este ácido representa normalmente entre el 45 y el 60 % de los ácidos grasos totales. Por ello se encuentra entre los aceites comestibles con una proporción elevada de omega-6, en una categoría comparable a la de muchos aceites de girasol.
El ácido linoleico es esencial. Una deficiencia puede afectar a la piel y a la función inmunitaria, aunque resulta muy poco frecuente en dietas variadas porque está presente en aceites vegetales, frutos secos, semillas y otros alimentos.

El ácido alfa-linolénico (ALA), la forma vegetal del omega-3, aparece en cantidades muy pequeñas: por lo general, menos del 1 % del total de ácidos grasos. Por eso el aceite de semilla de calabaza no es una fuente relevante de omega-3. Para aumentar la ingesta de ALA pueden considerarse, por ejemplo, el aceite de lino, las nueces, las semillas de chía o de cáñamo; el pescado azul aporta EPA y DHA.
La relación entre omega-6 y omega-3 se debate con frecuencia. El aceite de semilla de calabaza puede presentar una proporción alta, a menudo de 50:1 o superior, de modo que aporta omega-6 pero apenas omega-3. Que esto tenga relevancia práctica depende del conjunto de la alimentación.
Usado en cantidades culinarias, por ejemplo en una ensalada o sobre un plato terminado, no determina por sí solo el perfil de grasas de una dieta. Si la alimentación ya incluye fuentes regulares de omega-3, puede formar parte de ella como aceite de sabor. No debe usarse como sustituto de alimentos ricos en omega-3.

Los omega-6 no son intrínsecamente inflamatorios ni deben reducirse a una explicación simple. La conversión del ácido linoleico en otros compuestos está regulada por el organismo y no aumenta de forma lineal con cada porción consumida. Los estudios sobre ácido linoleico y riesgo cardiovascular ofrecen resultados complejos, con asociaciones neutras o favorables en diversos análisis.
La interpretación razonable se centra en el patrón alimentario completo: variedad de grasas, presencia de alimentos ricos en omega-3 y cantidades habituales de consumo. El aceite estirio se utiliza tradicionalmente como acabado y no como grasa de fritura en grandes volúmenes.
El enfoque en los omega no resume todo su perfil. El aceite de semilla de calabaza también contiene fitoesteroles, incluidos esteroles delta-7, y gamma-tocoferol, una forma de vitamina E. Sus pigmentos y compuestos aromáticos son igualmente importantes para su carácter como alimento. Puede encontrar más información en el artículo sobre ingredientes principales.
El aceite de semilla de calabaza es rico en omega-6 y no aporta omega-3 en una cantidad significativa. Disfrútelo por su sabor intenso, su tradición y su composición, dentro de una dieta variada que también incorpore fuentes adecuadas de omega-3. Para ver el perfil completo, consulte los artículos sobre ácidos grasos y ácido linoleico.