Aviso de salud: Esta página trata temas relacionados con la investigación sanitaria y la tradición. No es consejo médico. No la utilice para diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad. Consulte a un profesional sanitario cualificado antes de cambiar su alimentación o suplementos.

Es habitual ver el aceite de semillas de calabaza incluido en listas de alimentos «para adelgazar» o «quemagrasa». Antes de creer esa etiqueta, conviene entender lo que realmente aporta este aceite en términos de energía y nutrición.
Como cualquier aceite vegetal, el de semillas de calabaza es extremadamente denso en calorías: alrededor de 880 kcal por cada 100 gramos, prácticamente igual que el aceite de oliva o cualquier otra grasa pura. No existe un aceite «bajo en calorías», y este no es la excepción.

Su contenido en grasas insaturadas y fitosteroles puede contribuir a una mayor sensación de saciedad cuando se usa con moderación dentro de comidas equilibradas, lo cual, indirectamente, puede ayudar a controlar el apetito. Este es un efecto modesto de composición dietética, no una propiedad quemagrasa específica del aceite.
No existe evidencia de que este aceite «acelere el metabolismo» ni «queme grasa» de forma directa. Estas afirmaciones, comunes en publicidad de productos naturales, no cuentan con estudios científicos sólidos que las respalden específicamente para este aceite.

Los alimentos con alguna propiedad nutricional interesante —en este caso, fitosteroles y antioxidantes— son terreno fértil para exagerar beneficios en publicidad, especialmente cuando el público busca soluciones sencillas para el control de peso. La exageración vende más que la moderación.
En términos calóricos, no hay diferencia práctica entre este aceite y el de oliva, girasol o colza: todos aportan aproximadamente la misma energía por gramo. La elección entre ellos debería basarse en sabor, uso culinario y perfil de ácidos grasos, no en una supuesta ventaja de «adelgazamiento» de uno sobre otro, que no existe realmente.
Usado con moderación, como sustituto de grasas menos saludables en la cocina, este aceite puede formar parte perfectamente razonable de una dieta orientada a perder peso, siempre dentro del control calórico global. Puede consultar también la página de calorías para más detalle.