Aviso de salud: Esta página trata temas relacionados con la investigación sanitaria y la tradición. No es consejo médico. No la utilice para diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad. Consulte a un profesional sanitario cualificado antes de cambiar su alimentación o suplementos.

La hipertensión es una preocupación de salud extendida, y no es raro que se busquen soluciones naturales para acompañarla. El aceite de semillas de calabaza aparece a menudo en estas búsquedas, apoyado por un puñado de estudios que merece la pena examinar con detalle.
Algunos estudios en mujeres posmenopáusicas y en modelos animales han observado ligeras reducciones de la presión arterial tras varias semanas tomando extracto de semilla de calabaza, junto con otros compuestos como el aceite de germen de trigo en algunos diseños combinados. Los efectos observados son modestos y los estudios, en general, cuentan con pocos participantes.

De nuevo aparece la diferencia entre extracto de investigación y aceite de uso culinario: las dosis empleadas en los ensayos suelen ser cápsulas estandarizadas, muy distintas de las cantidades que una persona incorpora naturalmente al aliñar una ensalada. Extrapolar los resultados directamente al consumo doméstico es un salto que la ciencia no respalda todavía.
El aceite es rico en grasas insaturadas y fitosteroles, componentes asociados de forma general con la salud cardiovascular cuando sustituyen a grasas saturadas en la dieta. Como parte de un patrón alimentario equilibrado —con abundantes vegetales, poca sal y actividad física regular— puede contribuir a un contexto favorable, aunque no como sustituto de otras medidas.

Se necesitarían ensayos clínicos más amplios, con grupos de control adecuados y seguimiento a largo plazo, para confirmar si el aceite —y no solo el extracto concentrado— tiene un efecto medible y sostenido sobre la presión arterial en población general.
El potasio y el magnesio, presentes en cantidades moderadas en la semilla de calabaza, sí cuentan con evidencia más sólida en la regulación de la presión arterial cuando forman parte de la dieta habitual. El aceite prensado conserva poco de estos minerales, ya que quedan principalmente en la pulpa y la fibra de la semilla, no en la grasa extraída.
La hipertensión no controlada puede tener consecuencias serias, por lo que cualquier cambio de dieta debe hablarse con un médico, especialmente si ya toma medicación antihipertensiva. Este aceite nunca debe sustituir el tratamiento prescrito. Puede leer también sobre su papel general en la página de efectos o consultar la composición de fitosteroles.